Cantalapiedra
Detalles de la ola
Marea
- Marea Baja
- Media Marea
Viento
- Norte
- Nordeste
Fondo
Arena
Swell
- Oeste
- Suroeste
Dificultad
Todos los niveles
Acceso
Parking
Situación
Entorno Rural
Dirección
Pico
Longitud
Media
Swell
Necesita algo de mar
Surfistas
Entre 10 y 20
Youtube
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Cantalapiedra se ubica en O Grove, en el extremo norte del arenal de A Lanzada, justo donde la playa comienza a fundirse con el entorno rocoso que conduce hacia San Vicente do Mar. Este entorno destaca por su alto valor paisajístico y natural, formando parte de un ecosistema de dunas y roquedales protegidos donde la fuerza del Atlántico moldea constantemente el perfil de la costa.
Es una rompiente de fondo de arena que ofrece todo tipo de condiciones de surf. Con poco mar, el spot se transforma en un escenario idóneo para el longboard o para principiantes, ofreciendo una ola con una pared noble, de recorrido largo y ritmo pausado que permite un deslizamiento fluido y técnico.
Sin embargo, su carácter cambia drásticamente cuando aumenta el tamaño del swell, generalmente de componente oeste o suroeste. En estos días de mayor fuerza, que se dan habitualmente en invierno, la ola aguanta hasta dos metros y mueve mucha agua, volviéndose especialmente selectiva. La dificultad principal reside en el acceso al pico, ya que las corrientes se intensifican y el rebote del agua contra las piedras cercanas genera un movimiento errático que exige experiencia y una lectura precisa del mar para no acabar siendo arrastrado hacia las rocas. En días así, mejor esperar a la marea baja y entrar lo más pegado al extremo norte de la playa, aprovechando el canal natural del agua al moverse.
El ambiente en Cantalapiedra es más calmado y menos masificado que en el pico central de A Lanzada, manteniendo un entorno natural virgen donde la clave es la adaptación al cambio de marea y la precaución extrema durante los días de marejada fuerte debido a la complejidad de su entrada y salida.
Es una rompiente de fondo de arena que ofrece todo tipo de condiciones de surf. Con poco mar, el spot se transforma en un escenario idóneo para el longboard o para principiantes, ofreciendo una ola con una pared noble, de recorrido largo y ritmo pausado que permite un deslizamiento fluido y técnico.
Sin embargo, su carácter cambia drásticamente cuando aumenta el tamaño del swell, generalmente de componente oeste o suroeste. En estos días de mayor fuerza, que se dan habitualmente en invierno, la ola aguanta hasta dos metros y mueve mucha agua, volviéndose especialmente selectiva. La dificultad principal reside en el acceso al pico, ya que las corrientes se intensifican y el rebote del agua contra las piedras cercanas genera un movimiento errático que exige experiencia y una lectura precisa del mar para no acabar siendo arrastrado hacia las rocas. En días así, mejor esperar a la marea baja y entrar lo más pegado al extremo norte de la playa, aprovechando el canal natural del agua al moverse.
El ambiente en Cantalapiedra es más calmado y menos masificado que en el pico central de A Lanzada, manteniendo un entorno natural virgen donde la clave es la adaptación al cambio de marea y la precaución extrema durante los días de marejada fuerte debido a la complejidad de su entrada y salida.
Mapa
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