Chase, Max y Lizzie han regresado a las gélidas aguas del sur para enfrentarse a Shipstern Bluff, uno de los spots de olas gigantes más desafiantes e implacables del mundo. Bajo vientos helados y con olas que rugían como trenes de carga, el equipo se equipó al máximo, remó sin dudarlo y compartió sesión con las leyendas locales.
La jornada estuvo marcada por adrenalina, valor y resistencia. Incluso tras sufrir un fuerte golpe en la cabeza, los riders lograron superar sus límites y regresar a tierra con una sonrisa, demostrando que el surf en aguas frías es una prueba de auténtica pasión y determinación.
Un reconocimiento especial al Equipo de Seguridad de Shipstern, cuyo apoyo fue clave en esta aventura épica.



