La Concha New!
Listing Details
Marea
- Media Marea
- Marea Alta
Viento
- Sur
Fondo
Arena
Swell
- Norte
- Noroeste
Dificultad
Todos los niveles
Acceso
Parking
Situación
Playa Urbana
Dirección
Derecha
Longitud
Corta
Swell
Necesita bastante mar
Surfistas
Pocos
Youtube
Youtube
La playa de La Concha, situada en pleno centro de San Sebastián, es un arenal urbano de mil trescientos cincuenta metros de longitud caracterizado por su emblemática forma de concha. Aunque se encuentra ubicada en el interior de una bahía que la resguarda de las olas más grandes del mar Cantábrico, la playa funciona como un spot alternativo muy útil para los días de temporal y marea alta.
En los días que el mar consigue entrar con fuerza en la bahia, las olas forman dos picos principales situados en los extremos del arenal: uno junto a la zona del ayuntamiento y otro en el conocido como Pico del Loro, siendo este último especialmente idóneo para la práctica del bodyboard. La práctica del surf en este spot destaca por ofrecer un escenario singular con vistas directas a la ciudad, la isla de Santa Clara en el centro de la bahía y los montes Urgull e Igeldo que flanquean el paisaje. El entorno de La Concha y su bahía forma parte de un paisaje costero muy frecuentado que combina la actividad urbana con los deportes náuticos, donde también se pueden practicar otras disciplinas como el windsurf, el piragüismo, el voley playa o el fútbol playa, además de contar con servicios de socorristas, duchas, vestuarios, aseos públicos y chiringuitos durante la temporada estival.
La zona urbana que rodea este arenal destaca por su arquitectura elegante de estilo Belle Époque, con elementos muy conocidos como la famosa barandilla blanca del paseo marítimo, los elegantes edificios señoriales y los amplios jardines de Alderdi Eder situados frente al ayuntamiento. La bahía se encuentra limitada de forma natural por el monte Urgull en su extremo oriental, donde se alza la escultura del Sagrado Corazón y restos de antiguas fortificaciones defensivas, y por el monte Igueldo en el extremo occidental, al que se puede subir mediante un histórico funicular para contemplar una vista panorámica de toda la costa de Gipuzkoa. En medio de las aguas tranquilas de la bahía se alza la isla de Santa Clara, un pequeño islote dotado de un muelle, un pequeño faro y zonas de baño que complementa el paisaje protegido de la costa donostiarra. Este entorno urbano y natural se integra plenamente con la vida de la ciudad, facilitando el acceso a pie desde los principales puntos del centro histórico, el puerto de pescadores y los conocidos establecimientos gastronómicos característicos de la capital guipuzcoana, lo que convierte la zona en un punto neurálgico tanto para el turismo cultural como para la práctica deportiva en el litoral vasco.
En los días que el mar consigue entrar con fuerza en la bahia, las olas forman dos picos principales situados en los extremos del arenal: uno junto a la zona del ayuntamiento y otro en el conocido como Pico del Loro, siendo este último especialmente idóneo para la práctica del bodyboard. La práctica del surf en este spot destaca por ofrecer un escenario singular con vistas directas a la ciudad, la isla de Santa Clara en el centro de la bahía y los montes Urgull e Igeldo que flanquean el paisaje. El entorno de La Concha y su bahía forma parte de un paisaje costero muy frecuentado que combina la actividad urbana con los deportes náuticos, donde también se pueden practicar otras disciplinas como el windsurf, el piragüismo, el voley playa o el fútbol playa, además de contar con servicios de socorristas, duchas, vestuarios, aseos públicos y chiringuitos durante la temporada estival.
La zona urbana que rodea este arenal destaca por su arquitectura elegante de estilo Belle Époque, con elementos muy conocidos como la famosa barandilla blanca del paseo marítimo, los elegantes edificios señoriales y los amplios jardines de Alderdi Eder situados frente al ayuntamiento. La bahía se encuentra limitada de forma natural por el monte Urgull en su extremo oriental, donde se alza la escultura del Sagrado Corazón y restos de antiguas fortificaciones defensivas, y por el monte Igueldo en el extremo occidental, al que se puede subir mediante un histórico funicular para contemplar una vista panorámica de toda la costa de Gipuzkoa. En medio de las aguas tranquilas de la bahía se alza la isla de Santa Clara, un pequeño islote dotado de un muelle, un pequeño faro y zonas de baño que complementa el paisaje protegido de la costa donostiarra. Este entorno urbano y natural se integra plenamente con la vida de la ciudad, facilitando el acceso a pie desde los principales puntos del centro histórico, el puerto de pescadores y los conocidos establecimientos gastronómicos característicos de la capital guipuzcoana, lo que convierte la zona en un punto neurálgico tanto para el turismo cultural como para la práctica deportiva en el litoral vasco.
Map
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