
Vender una tabla de surf usada no es solo subir una foto y ponerle precio. Para muchos de nosotros, cada tabla de surf cuenta una historia. Un swell inesperado, ese tubo que te marcó el invierno, o esa sesión glassy perfecta con los amigos al amanecer. Si estás leyendo esto, probablemente tengas una tabla que ha vivido contigo momentos únicos. Pero todo ciclo tiene su fin, y también puede ser el comienzo de una nueva etapa para otro surfista.
Con más de 30 años en el agua, he comprado y vendido decenas de tablas, desde longboards hasta fish hechas a mano por shapers locales. Hoy te voy a contar, sin rodeos y con ese toque que solo se aprende con los años, cómo vender tu tabla de surf usada en condiciones, sin que te hagan perder el tiempo y asegurándote que tu compañera de aventuras caiga en buenas manos.
Paso 1: Conoce tu tabla como a un amigo
Antes de hacer nada, detente un segundo y analiza la tabla. Sí, esa misma que tienes aparcada en el trastero o apoyada en la pared del salón. Para vender bien, tienes que saber exactamente qué estás ofreciendo:
- Modelo y medidas: ¿Es un shortboard agresivo, un twin fin para olas pequeñas, o un longboard clásico? Apunta largo, ancho y grosor, y si puedes, los litros.
- Estado general: revisa la punta, los cantos, el tail, el bottom. Busca golpes, reparaciones, hundimientos, deslaminaciones y pequeños defectos.
- Historial: Cuánto tiempo la has usado, qué tipo de olas ha surfeado, si la usaste solo en verano o todo el año, si ha estado guardada con funda...
- Detalles especiales: ¿Está firmada por el shaper? ¿Tiene un glass especial, arte personalizado, quillas incluidas, extras?
Cuanto más sepas de tu tabla, más fácil te será conectar con el tipo de surfista que la está buscando.
Mi consejo de viejo surfista: Hazlo con calma. Dedícale 10 minutos con buena luz, más si llevas tiempo sin verla. Una tabla bien descrita transmite respeto, y eso el comprador lo nota.
Paso 2: Buenas fotos y una descripción honesta
Vivimos en la era de Instagram, bro. Las fotos lo son todo. Una imagen borrosa en un garaje oscuro no vende ni un taco de parafina. En cambio, una buena sesión de fotos puede ser la diferencia entre vender una tabla en 2 días o tenerla meses dando vueltas.
Claves para sacar buenas fotos:
- Luz natural (evita la sombra dura del mediodía).
- Fondo neutro (pared blanca, hierba, madera clara).
- Foto completa de la tabla por ambos lados.
- Detalles: quillas, reparaciones, logos, tail, rocker.
- Si tiene funda, muéstrala también.
Descripción honesta: nada de "como nueva" si tiene reparaciones. Cuanto más transparente seas, más confianza generarás. Recuerda que en el surf hay códigos, y uno de ellos es el respeto.
Ejemplo real: "Vendo shortboard DHD 5'11 x 19 x 2 3/8, 28L. Modelo DNA. Ideal para olas potentes, usada en invierno en Galicia. Tiene una reparación profesional en el nose (ver foto), y hundimientos normales del uso. Viene con quillas FCSII Performer."
Paso 3: Publica tu anuncio en el lugar correcto:
Aquí es donde muchos fallan. Puedes tener la mejor tabla del mundo, pero si la pones en un foro muerto o en un grupo donde la gente solo busca chollos, vas a perder el tiempo.
En Surfmarket.org tienes una comunidad real de surfistas. Gente que sabe lo que busca y valora el material bueno, aunque tenga años encima. Además, es gratis, rápido y tu anuncio se queda visible para miles de personas cada semana.
Consejos al publicar:
- Usa un título claro: "Tabla Firewire 6'0 x 35L usada con quillas".
- Precio justo (investiga antes).
- Activa las notificaciones para responder rápido.
- Si puedes, ofrece entrega en mano o envío con protección.
Bonus track: ¿Cuánto vale tu tabla usada?
El precio ideal está entre lo que tú crees que vale y lo que alguien está dispuesto a pagar. Pero te dejo algunas pautas orientativas:
- Tabla en buen estado, menos de 2 años: 60-70% del precio original.
- Tabla con uso, pequeñas reparaciones: 40-50%.
- Tabla muy usada pero funcional: 20-30%.
Recuerda que puedes ajustar el precio si incluyes la funda, leash o quillas. Todo suma.
Reflexión final
He tenido tablas que me cambiaron la vida. Algunas las vendí porque necesitaba pasta, otras porque evolucioné como surfista, y unas pocas porque sabía que merecían seguir surfeando olas con alguien que las aprovechara.
Vender tu tabla de surf usada no es solo una transacción, es parte del viaje. Dejar ir para seguir avanzando. Y si lo haces bien, ganas tú, gana el nuevo dueño y gana el mar.
Así que ya sabes: evalúa, muestra bien y publícala donde toca. Y cuando la vendas, celebra. Porque eso también es surfear la vida.



